martes, 27 de mayo de 2014

RACHEL LOUISE CARSON



Rachel Louise Carson
on su libro Silent Spring, publicado en 1962 para denunciar el uso de productos q
C
uímicos en la agricultura, Rachel Carson tendió un puente entre ciencia y militancia y jugaría, al preconizar la interdisciplinidad, un rol decisivo en la puesta en marcha de una toma de conciencia social sobre los problemas del medio ambiente.


Biologista y escritora naturalista nacida en 1907 en los Estados Unidos (y fallecida en 1964), Rachel Louise Carson elaboró una reflexión a la vez científica y poética sobre la situación del medio ambiente. Comenzó con una serie de artículos de vulgarización científica sobre la ecología marina, que precedieron a la publicación de su libro Under the Sea-Wind (1941). Sus primeros libros cosecharon un éxito inesperado en este género literario, lo que le permitirá consagrarse enteramente a la literatura. Profundizará entonces sus reflexiones sobre las relaciones que mantenemos con nuestro entorno natural. Desde su comienzo en los años 50, se interroga sobre las consecuencias de la utilización y de la diseminación de las moléculas químicas en la naturaleza y de sus efectos sobre el ser humano (a través de la agricultura, la pesca, la alimentación, etc.). En 1962, su libro Silent Spring la dotará de notoriedad internacional. Con él puso en evidencia los peligros de los pesticidas y de los insecticidas cuya larga vida amenaza al planeta con un envenenamiento progresivo. El ensayo asociaba una demostración científica a un discurso narrativo potente. De esta manera, popularizaró algunas nociones clave del discurso de crisis: el estado ecológico y la subestimación de su importancia, las consecuencias sobre la humanidad y, sobretodo, la urgencia de actuar. Su demostración se basaba en los registros de la razón y de la emoción, creando así un fuerte enlace entre el análisis teórico y la fuerza de sus reacciones emocionales.


Desde un punto de vista filosófico, Rachel Carson consideraba que el ser humano está en interacción permanente con su entorno: no puede apartarse, ni siquiera asegurar una superioridad sobre la naturaleza sin sufrir consecuencias dañinas de manera inmediata y a largo plazo. Su discurso ecologista se estructuró poniendo en relieve los males presentes para alertar sobre aquellos que están por llegar. Su discurso científico recalcaba la crítica ecologista. Para construir su demostración, se apoyó en correlaciones estadísticas como el enfoque probabilista y la epidemología. La clave yacía en establecer una correlación entre la constatación (científicamente válida por sí misma) y las consecuencias probadas (incluso si la reflexión sobre la prospectiva no cesa de desarrollarse).


De la polémica a las leyes anticontaminación
El libro provocó una inmensa polémica: no solamente porque tocaba importantes cuestiones económicas (lógica productivista de los sectores agrícolas y del consumo en masa), sino también porque insistía en la importancia de las carencias científicas (incertidumbres sobre la naturaleza de productos usados -impactos, etc- así como sus efectos acumulados), y el abandono de los responsables políticos (ausencia de reflexión a priori en incapacidad de actuar a posteriori). Por ello, Rachel Carson deberá plantar cara a críticas excesivas, principalmente relacionadas con su condición de mujer. Aun así, el debate contribuirá a la creación de una Agencia para la protección del medio ambiente por parte del gobierno americano y a la adopción de las primeras grandes leyes antipolución. Carson fue representante de una corriente literaria que da a conocer un diagnóstico científico a partir de un importante y riguroso trabajo de vulgarización de las preocupaciones sobre la cuestión ecológica y desde un punto de vista cognitivo. Esta literatura participa en la difusión de la importancia de la desregulación de la racionalidad de la ciencia y de la amenaza que se posa sobre el futuro de la especie humana.

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