martes, 31 de diciembre de 2013

NOCHEVIEJA 2013


Nochevieja 2013: El doodle de Google se pone sus mejores galas  para despedir el año

El buscador se prepara para recibir al 2014 con un doodle muy especial, sumándose a las celebraciones que este martes reciben con los brazos abiertos el año nuevo

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Google no ha dejado pasar la ocasión de conmemorar la Nochevieja 2013 y celebrar el cambio de año. El popular buscador nos saluda este martes con un singular doodle en su portada que, conmemorando la despedida del año, se convierte en el último de estos especiales homenajes que ya son grandes clásicos. Google prescinde hoy de su habitual logotipo para sorprender a los internautas con un diseño más colorido y alegre de lo normal, pero sobre todo más informal y con un toque fiestero que nos recuerda que esta noche estrenamos Año Nuevo.
Una noche mágica
El fin de año está rodeado de un cierto halo de magia y misticismo. En esta Nochevieja 2013 muchos desempolvarán algunos de los rituales más típicos de esta noche que para la mayoría tiene un gran significado. Tomar las doce uvas al ritmo de las campanadas, brindar con champán o llevar una prenda color rojo, son algunos de los rituales para atraer, en teoría, la buena suerte.
La tradición de celebrar la llegada del nuevo año con doce uvas nació a finales del siglo XIX, cuando en Valencia hubo una cosecha excepcional. Para dar gracias y pedir otros años igual de prósperos, los productores decidieron que debían acabar y comenzar el año consumiendo uvas, y se acordó que el mejor momento sería al sonar las doce campanadas. La innovación se fue extendiendo al resto de España. Aunque en España se vea como algo totalmente arraigado, en otros países no existe esta tradición de Fin de Año aunque a algunos de América Latina se ha ido exportando. El ritual de Nochevieja dice que cada una de las doce uvas debe comerse al ritmo de las campanadas y pedir un deseo para que se cumplan durante 2014. El brindis con algo de oro en la copa de champán o cava o tener algo de dinero de bolsillo o en los zapatos, es otra de las fórmulas para atraer la fortuna, la abundancia y la prosperidad económica.
Entre las supersticiones más populares está la de llevar una prenda de ropa interior de color rojo en Nochevieja para atraer la suerte en el amor. Existe la variante del color amarillo para atraer el dinero, aunque otros apuntan que hay que llevarla del revés y ponerla del derecho en el nuevo año. Otros rituales también son limpiar la casa para deshacerse de las malas vibraciones del año que se despide, encender velas, abrir las ventanas, entrar con el pie derecho, escribir los deseos en un papel y tenerlo mientras suenan las doce campanadas de Fin de Año, o entrar y salir de casa con varias maletas para que el nuevo año traiga muchos viajes, son algunos de los múltiples rituales que rodean la Nochevieja.
Uvas y brindis
Doce uvas y un brindis. Las campanadas de un reloj. Cena, música y baile. Familia y amigos. En casa o en la calle. De esta forma, acostumbrados desde hace tiempo, celebramos la Nochevieja 2013. Pero, ¿cuándo comenzó la tradición? En la década de 1890 empezaron a proliferar las noticias en la prensa sobre la celebración del fin de año y la entrada en el Año Nuevo. Por ellas sabemos que ya estaba muy extendida la costumbre de reunirse las familias y los amigos íntimos para cenar esa noche y que a las doce se llenaban las copas para brindar por la felicidad y la dicha en el nuevo año.
Entre esas reuniones de Fin de Año y Año Nuevo destacaban las fiestas organizadas por la aristocracia y las familias ricas para pasar una velada con invitados que incluía una cena bufé, música, baile y brindis con champán helado. También sabemos que en esos círculos aristocráticos ya era habitual tomar las uvas a las doce de la noche, justo antes de la llegada del Año Nuevo. Según El Imparcial de Madrid, del 1 de enero de 1894 «la costumbre ha sido importada de Francia» y se había generalizado en unos pocos años. Inicialmente se tomaban tres uvas simbólicas para propiciar «alegría, salud y dinero»; pero rápidamente su número se incrementó hasta doce, una por cada mes, y hasta trece, siendo la última la que aseguraba la suerte. La tradición popular de tomar esas uvas con las campanadas del reloj de la Puerta del Sol no está muy claro cuándo se inició, pero ya el 31 de diciembre de 1902 nutridos grupos de personas se juntaban allí para celebrar el cambio de año.
Tradiciones de otros tiempos

Muy distinto a la Nochevieja 2013, en A Coruña, a comienzos del siglo XX, no era muy frecuente la celebración de fiestas especiales la última noche de diciembre. De vez en cuando se celebraba alguna en las casas de las familias aristocráticas. En ellas además de bailar, cenar y cotillear, los jóvenes solteros de ambos sexos solían jugar a «echar los estrechos». Este juego consistía en sacar al azar, entre los concurrentes, dos nombres, uno de varón y otro de mujer, que tenían que dedicarse mutuamente tres o cuatro renglones con frases ingeniosas, soportando las ironías y bromas de los demás. En la década de 1910 proliferarán los bailes con cena, uvas y champán organizados por las sociedades recreativas como el Nuevo Club o el Circo de Artesanos.
Desde siempre, las clases populares celebraron la entrada del Año Nuevo con murgas, rondallas y organillos que recorrían las calles hasta altas horas de la noche tocando y felicitando a los Manueles y Manuelas por su onomástica; al mismo tiempo, burlando la vigilancia de serenos y guardias, las parejas aprovechaban para bailar estrechamente entrelazados al compás de la música. Las calles se llenaban de bullicio y animación, proliferando también el vino y las curdas.
Fue el 31 de diciembre de 1912 cuando por primera vez el pueblo coruñés celebró la despedida del año y la bienvenida al Año Nuevo en la plaza de María Pita. Ese año se había instalado el reloj en la torre central del Palacio Municipal. La plaza estuvo muy concurrida y la gente esperó a que vibrasen las campanadas de las doce para tomarse las trece uvas entre grandes demostraciones de alegría.
Pero la de la Nochevieja es una celebración con una extenso recorrido, considerada una fiesta de gran envergadura en determinados lugares del mundo. En Sídney, más de 80.000 fuegos artificiales surcan el cielo a medianoche ante la mirada de más de un millón y medio de asistentes cada año. En Valparaíso reciben a más de dos millones de visitantes, que cada Año Nuevo son testigos de la pirotecnia más extensa del mundo a lo largo de 30 kilómetros sobre toda la bahía. En Nueva York, una gran bola de cristal desciende sobre una multitud en Times Square.
También la cultura hispanoamericana cuenta con una gran variedad de tradiciones y supersticiones estas fehas. Descorchar una botella de sidra o champán a las 00:00 horas del 1 de enero se mantiene como todo un símbolo de celebración del Año Nuevo. En algunos países se suele quemar un muñeco hecho de trapos viejos, relleno de paja, para simbolizar el año que se deja atrás.

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