viernes, 19 de octubre de 2012

SOLE GIMENEZ - CANTANTE - AUTORA


SOLE GIMENEZ
                                                                          
Sole Giménez no es que quisiera ser cantante, como otros niños o adolescentes que sueñan con ello, simplemente se encontró siendo cantante en un momento de su vida. Y lo aceptó para siempre, al parecer. Eso sucedió cuando tenía 20 años. Fue en los Estudios Pertegás de Valencia, en 1984. Los Presuntos Implicados de entonces, es decir Sole, su hermano Juan Luis y Pablo Gómez-Trénor, iban a grabar Danzad, danzad, malditos, su primer el álbum, apoyados por los músicos del estudio. Habían ganado el concurso Don Domingo, de Radio Nacional de España, y habían participado ya en un disco colectivo resultante del concurso. Ahí actuaba Juan Luis como cantante principal y Sole hacía coros. Pero en Pertegás, al ingeniero de sonido, Quique Morales, le llamó la atención la voz de Sole y sugirió que probara como solista. La prueba dio favorable y Sole se convirtió a partir de entonces en la cantante de Presuntos.
Soledad Giménez nació en París, el 27 de febrero de 1963. Sus padres eran emigrantes que regresaron a España cuando ella tenía 5 años. Se instalaron en Yecla (Murcia), donde transcurrió su niñez y adolescencia. Allí hizo sus pinitos en coros de iglesia. Con su hermano Juan Luis, formó parte de un grupo de folk llamado Arabí. La creación de Presuntos Implicados fue una iniciativa de Juan Luis cuando éste ya estudiaba en Valencia. Entonces la de Sole era una voz secundaria, la de una estudiante de Arte que colaboraba en el grupo de su hermano. Ella estaba metida en el mundillo de la ilustración y formaba parte del equipo de una revista que se llamaba Marca Acme. De ahí que la portada del maxisingle Miss circuitos fuera una ilustración de Fernando Vicente, siguiendo la estética de una época en que el cómic estaba de moda y era signo de modernidad. Fue una idea suya. Pero en el álbum Danzad, danzad, malditos, además de la voz principal Sole ya puso las letras de dos canciones, Marca Acme y Te voy a provocar.
El álbum, que entre otros fallos propios de la novatada tenía el de una cantante obligada a cantar en un tono extraño a ella, no funcionó. El proyecto quedó en dique seco y Sole se dedicó a terminar Bellas Artes. El hecho de tener estos estudios y moverse en el mundillo de la ilustración y el diseño, ha influido en que ella se haya ocupado siempre de pensar, encargar y controlar las portadas de Presuntos Implicados. En la grabación del segundo álbum, De sol a sol, se confirmó como cantante con un repertorio ya escrito en su tono. Contribuyó, además, a la escritura de cuatro de las siete canciones incluidas en el álbum. Entre ellas, la titulada En la oscuridad, esa pieza con música de Nacho Mañó que llamó de nuevo la atención sobre el grupo a escala estatal. El trío fichó por WEA y a partir del primer álbum con esta compañía, Presuntos Implicados ha construido una sólida carrera, profesional y sin apenas altibajos, a la que ha ido ligada la trayectoria de aquella estudiante de Arte que ni por asomo se había planteado ser cantante profesional.
Asumido este nuevo papel en su vida, no hubo titubeos hasta que con el cuarto álbum, Ser de agua, llegó el éxito comercial. Tras el consiguiente viaje a Latinoamérica, a finales de 1992, la cantante volvió embarazada de su primera hija, Alba, a la que dedicó la canción Mi pequeño tesoro. Era ésta una de las canciones estrellas de El pan y la sal, el álbum que vino a continuación y con el que ese éxito se confirmó, a la vez que las exigencias asociadas a las ventas masivas y al reconocimiento público. Para Sole Giménez, fue el momento de decidir si quería ser definitivamente cantante, dedicarse a una profesión que cuando las cosas van bien le obligan a un intenso trabajo de promoción, a largas giras en las cuales ha de separarse de los suyos y otras concesiones respecto a su vida personal. Y decidió que sí, que quería ser cantante, pero no a toda costa. Eso significaba establecer un fino equilibrio entre la vida profesional y la privada que se ha mantenido hasta la fecha.
En ese crecimiento personal y profesional en gran medida ligado a Presuntos Implicados, la hasta entonces cantante y compositora dio un salto importante al enfrentarse decididamente con la producción de canciones. Fue con el álbum Gente, que vio la luz en 2001. El siguiente paso de relevancia se produjo en 2003, cuando decidió hacer un álbum en el que todas las decisiones dependían de ella. Se trata de Ojalá, su primer álbum en solitario. Un álbum que tiene algo de autobiográfico por cuanto reúne una docena de canciones ajenas que hablan de sus gustos acerca de otros creadores de canciones. Y por eso hay temas de Marvin Gaye, Eric Clapton, Björk, Madredeus, Claudio Baglioni, Radio Futura, Golpes Bajos, Esclarecidos y Piratas. Y por eso estaban también en la preselección canciones de Prince, Anita Baker e incluso Radiohead, entre otros. Y por eso incluye una sola propia, la llamada Guitarra y voz, que escribió con Nacho Mañó para Alma de blues, porque habla de su manera de relacionarse con la música. Sólo canciones son y su legado voy modelando, dice una letra que acaba en manifiesto de modestia y respeto: He de pedir perdón porque no soy más que una pobre voz.
Ojalá, que así se llama el álbum de versiones publicado en 2004 por Sole Giménez en solitario, es su más importante acto de autoafirmación artística. Lo es por la selección del repertorio y por el tratamiento respetuoso, que no conformista, dado a canciones de muchos quilates y bien conocidas. Pero Ojalá no es la única manifestación de una Sole Giménez autónoma artísticamente. Cuando empezaban Presuntos Implicados y ella se ganaba la vida como podía, ponía su voz para jingles comerciales, algunos de firmas famosas. Una vez consolidado el grupo, la cantante ha puesto su voz al servicio de otras causas por amistad, compromiso o capricho. Cantó en catalán en un álbum del cantautor y amigo Joan Améric. Puso su voz en el Utopía de Joan Manuel Serrat, un compositor e intérprete al que admira. Cantó en dos álbumes de Revólver, referencia importante del mismo sello discográfico. Se involucró también en Hay que volver a empezar, álbum colectivo que formaba parte de un proyecto en defensa de las mujeres maltratadas. También colectiva es Entre todas las mujeres, una grabación de homenaje a Sabina en la que Sole interpreta una de sus canciones. Más personal, sin embargo, fue su colaboración con el guitarrista de jazz Ximo Tébar, con quien hizo una pequeña gira en 1996. El campo común de trabajo era el latin jazz y el repertorio de lo más diverso: desde canciones de Duke Ellington a Stevie Wonder o Caetano Veloso. Fue una de las cantantes elegidas para compartir escenario en el Festival de San Sebastián con Herbie Hancock, que presentó allí su homenaje a Gershwin. Completan la aproximación de Sole Giménez al jazz latino las colaboraciones esporádicas con la Sedajazz Big Band. Su interpretación del Mediterráneo de Serrat en el álbum Muñequita linda, que esta banda valenciana publicó en 2002, es el único ejemplo grabado de esa cordial relación jazzística y latina.

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